11.2.11

Arcos del Padre Tembleque - Zempoala, Otumba, Hidalgo.

Arcos desde la carretera

¿Se dice, enbielado, de bielas, cuando se te van las cabras al monte y empiezas a pedalear como si tuvieras prisa pero sin darte cuenta?
Valle de Apan
¿Cómo llamarle a ese momento en que el cuerpo se vuelve locomotora, se desconecta del cansancio, del palpitar de corazón, del zumbido de las llantas contra el asfalto?
También podría decirse encielado porque parece que voy correteando a las nubes
Propiocepción se llama a la capacidad de sentir tu cuerpo hasta sus confines. Uno mismo la bloquea para poder dedicar la mente a asuntos más profundos. Por eso pueden picarte los mosquitos, o se te duerme un pie, o atraviesas Teotihuacán en tu bicicleta sin detenerte a pensar si estás cansado, o tiene sed.
También es cosa de este valle mágico. El cerro gordo y las pirámides que son como invisibles. A mi me pasa que nunca las veo aparecer poco a poco sino que de pronto, cuando me fijo ya están ahí, enormes, majestuosas.
La luz pega de modo extraño aquí.
El caso es que como aquel que olvida la dureza del asiento cuando la película está buena, me pasé de Teotihuacán y entré sin darme cuenta al estado de Hidalgo. Crucé un letrero que invitaba a la playa: Tuxpan 238 y me dije: ni es tanto. Me pasé de Otumba y de pronto desperté ante está imagen. Los Arcos del Padre Tembleque.
Cápsula del tiempo
Yo venía buscando un sitio donde se pudieran poner los cimientos de un rancho, huerta, granja o lugarcito con mucho sol donde poner un primer paso para un futuro mejor. Pero ninguna de las imágenes vistas hasta entonces ajustaban a mi fantasía.
Esta parte del país es árida desértica. Mucho viento. Nopaleras.
Hay muchos cascos de antiguas haciendas por la zona, que se anuncian como los orgullosos inventores de la barbacoa y el pulque. También abundan los escamoles y otras delicias del desierto.
No buscaba lo que encontré, como les respondía el @sanx a la cajera del súper que le preguntaba, ¿encontró todo lo que buscaba?
La "restauración" del INAH
Otumba moría de sed en mitad de este desierto. Los criollos españoles de las haciendas cercanas acapararon la poca agua que fluía para sus propios cultivos y conquistaban a los indígenas a través de la espada.
La iglesia católica invertía todas sus fuerzas para hacer la conquista de la cruz.
locura imposible
Fray Francisco de Tembleque era un tipo muy extraño. Tal vez porque era muy inteligente. Al mismo tiempo tal vez muy ingenuo. No lo querían mucho ni los curas ni los hacendados, pero parece que los indígenas sí lo tenían en buena estima. Sobre todo después de cierta discusión en la que explicó que los santos se parecían un poco a los dioses indígenas, cosa que los indígenas ya habían pensado y les sorprendió encontrar un cura tan astuto.
Los curas trataban de destruir los templos locales colocando iglesias encima. El ejemplo más ridículo es la iglesita esa en cholula que está encima de una enorme pirámide “enterrada”.
más de 30 metros
Acá, en el Valle de Apan, los indígenas se dieron cuenta de que la batalla contra los conquistadores iba para largo y se dieron a la tarea de construir una silenciosa resistencia que debía durar muchos siglos.
Fray Paco Tembleque a los compañeros indígenas: les dijo, no importa como se llame el dios, si esperamos a que nos de agua, nos moriremos de sed, y muchos otros lugares comunes que los indígenas ya habían pensado pero les dijo 1 cosa nueva: que Zempoala está un poquito más arriba que Otumba.
En mi bici yo se los podría haber dicho, pero lo asombroso es, ¿cómo accedían al conocimiento topográfico los pobres mortales cuándo no tenían bicicletas? Parece cosa de brujería indígena mezclada tal vez con un poco de trigonometría.
Lo anecdótico del asunto es que estuvieron cortando piedra en secreto durante 17 años, armaron las piezas del acueducto clandestinamente en lo que el padre hacía relaciones públicas con los hacendados y las autoridades eclesiásticas para una obra que parecía imposible.
Tardaron sólo 4 años en armar este acueducto de 44 kilómetros desde Zempoala hasta Otumba con 3 arcadas, de las cuales la más impresionante es esta yo creo, la de las fotos: la arcada de Tepeyahualco, 68 arcos, construidos entre 1550 y 1570 en una zona de terremotos y volcanes, en contra de la voluntad de la corona española, con el apoyo de los indígenas locales.
nichos católicos
No estoy seguro de que aún sirva para llevar agua. Otumba sobrevive. Es un pueblo grande.
Los chamanes de la zona le dijeron al fraile que sacar agua de un lugar para llevarla a otro, rompe el equilibrio de la naturaleza. Los hacendados nos roban el agua para dársela a su ganado, ese es el problema. Nosotros robaremos el agua de otros para no tener que pelear contra nuestro enemigo. Nos haremos de otros enemigos y el sufrimiento del mundo continuará.
Para pedir perdón y ayuda a los elementos los indígenas llenaron la construcción de símbolos de protección y agradecimiento a Tonantzin, Huéhuetl, Ometéotl, Coatlicue, Tlaloc.
símbolos prehispánicos
Francisco de Torquemada, el famoso inquisidor, se preguntó si Fray Paco estaría haciendo su trabajo de llevar almas al cielo católico y poner fin a los ritos paganos así que tuvo el fraile que colocar símbolos de protección... contra la inquisición. Aún quedan los nichos y las cornisas que en su momento adornaron la virgen de Lourdes, San Miguel Arcángel y en un lugar especial San Judas, protector de los proyectos desesperados.
Pero, lo que es la vida, poco tiempo después de terminar esta obra, al padre le pegó un rayo en el ojo.
Dijeron los chamanes que era el precio por desafiar el equilibrio de la naturaleza.
Fray Tembleque dijo que qué mala pata pero que bueno que el rayo no lo había matado.
Las fotos se ven mejor en -este álbum-.
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