Quedamos que nos veíamos a las 7.30.
Pero a esa hora nada más habíamos 3
cletos en el Jar-8 de Coyoacán.
Llegaron más a las 8, que era la hora
para salir, pero como habían llegado tarde
tuvimos que dar las indicaciones a esa
hora y terminamos saliendo como a las 8.40.
Fue muy complicado porque todos estaban
nomás platicando como niños que se hubieran salido sin permiso de
sus casas.
Yo traigo nueces, decía uno. Yo traigo
cervezas, decía otro. Pus sácalas, concluían.
Así que la comisón mecánica no pudo
revisar una por una las bicicletas, para cerciorarse, por ejemplo, de
que @elcostumbre trajera cámaras para su rodada 700cc. O que mejor
se trajera una bici 26 de montaña. Igual le hubieramos dicho al
@Vikingo que su bici, muy buena muy buena, pero que si traes frenos
hidráulicos tienes que viajar con el mecánico por si las dudas.
Resultó que no tenían clara la ruta
para tomar la ciclovía a la altura de San Jerónimo, así que tuve
que guiar esa parte del ferrocarril. Pero yo no quería, porque tenía
la intención de ir sabroseándome a la señora que desde el principio
me estaba haciendo ojitos. No me quejé nomás porque yo era de los
organizadores.
 |
| Papá Oso |
Pero la neta es que @Pathbird tenía
que haber estado aquí a la salida y nada que llegó. Tampoco su
llamada. Ni modos, pensamos y nos juimos.
@PapaOso agarró la cachucha de capitán
y dio las indicaciones. Preguntamos si había alguien que viniera
sólo y como niñeras, les pedimos que anotaran nuestros celulares,
que nos dijeran si íbamos rápido o lento o lo que fuera. Les
advertimos que subiríamos por San Jerónimo, que era lo más
empinado del camino y que se dieran una probadita de lo que tendrían
que resistir.
Atravesamos Coyoacán todos muy
juntitos, Tres Cruces nos puso en Miguel A. De Quevedo y luego Alfa
nos llevó a Cerro del Agua y por ahí subimos al Eje 10. Cruzando
Revolución liberé al contingente. Quienes lo deseen y conozcan el
camino, dije por radio, que se adelanten. Y arrancaron los ciclistas
más fuertes.
Dije: que se espanten de una vez los
titubeantes.
Agarré un pasito como para poner a
prueba a la @berecue (la señora que quiere conmigo).
Sentí que era la velocidad máxima que
aguantaba el contingente.
Pero me equivoqué: el grupo se hizo
largo, largo.
Claro que ese era el plan. Bueno, mi
plan.
Llegó @Berecue en el grupo de la
vanguardia, colorada y resoplando.
Ningún indicio de que no fuera a
resistir. Todo perfecto.
Bueno, para mi.
El @Vikingo, como no había estado al
tanto de la organización, se sacó de onda y estuvo dice y dice
que bajáramos la velocidad, que se
alargaba el contingente, que había muchos rezagados. Hasta atrás se
quedó @Edmundo. La punta se despegó como 20 minutos. Les dimos a
los últimos 20 minutos más para comprar abastecimiento. O sea que
los primeros se aventaron 40 minutos esperando, sudaditos, en el
frío.
Se los dije: este es nuestro enemigo:
los que se adelanten demasiado, tendrán que esperar sudaditos en el
frío.
¿Me hicieron caso?
No.
Y llegó el @Vikingo a decirme que era
un buen momento para contar a la banda. No se si esperaba que yo los
contara, andaba justo en que si la chava esta tan guapa que venía
conmigo se ponía o se quitaba la chamarra así que ni lo pelé y el
fue y contó: ochentaytantos reportó por el radio.
Pero sí hubo un par de camaradas que
llegaron a la ciclovía y dijeron hasta aquí. No lo lograremos.
O sea que estuvo bien. Ya no sufrieron
más.
No esperamos a los de la
@divisiondelsur. Ellos llegaron unos minutos antes de arrancar, pero
como tampoco llegaron a la salida y no escucharon las indicaciones,
pues no sabían que nos habíamos puesto de acuerdo sobre el uso de
los radios: La vanguardia tenía que ir diciendo su ubicación y
luego cada quien reportaba, su nombre clave y su ubicación. Así los
de hasta delante podían saber la longitud del contingente. Y así
íbamos:
“Slingshot en la vanguardia, cruzando
Luis cabrera”.
Y le contestaban:
“Papa Oso, Luis Cabrera”
“Muñequito, por Luis Cabrera”
“Perro, Luis Cabrera”
y así, hasta Mundo.
¿Pero qué pasó? Pues que el
@Berraco, @Cheko y @Pathbird con un bloque de la @DivisiondelSur nos
alcanzaron ahí, subieron por otro lado, importándoles un rábano
las horas de planeación que habíamos tenido en la semana y pues no
estuvieron cuando nos pusimos de acuerdo sobre claves y contraseñas.
Entonces, pues llenaron la frecuencia
de chismes y chistes malos que impedían saber por donde íbamos.
Por otro lado, la punta la traía el
@SlingShot que luego no era muy claro, por decir lo mínimo. Aquí
SlingShot en la vanguardia pasando el arbolito”, decía el radio. Y
luego un chiste malo del @Berraco y luego el @Vikingo repite y repite
“llenen los huecos, cambio”.
Con todo y todo la organización dio
muy bien como para que nos reagrupáramos a unos cuantos metros de la
gran reja que cierra el parque de la Ciudad de México poco antes de
la antigua estación de Chimilii.
Ahí nos abandonó Dzib. Ahora lo
comprendo: vino nomás a limpiar su conciencia por los desaguisados
comentarios que hizo en el feisbuc sobre la marcha contra la
Supervía Poniente. Lo perdonamos porque nos dejó el anís.
Quiero decir el anís de la asturiana.
Me refiero a un licor sabor anís,
queda claro, ¿no?
Muy experto ciclista y guía moral bajó
en su bici de ruta por la Picacho, sin luces ni herramienta básica y
sólo.
No se preocupen, tres días más tarde
supe que había llegado bien a su casa.
Es curioso pero así es. Ahora que lo
cuento suena increíble, pero créeme: se sale de la ciudad por un
agujero en una reja de malla ciclónica y se entra al bosque.
Cargar las bicicletas fue laborioso.
Le tenías que detener la bici a un
compa mientras trepaba la barda.
Luego pasarle la bici y luego el compa
se tenía que mover para que pasara otra bici.
Y pasar la bici monstruo del @Tronc es
un asunto que requiere cinco o seis fornidos ciclistas. Lo perdono
nomás porque cargó mis pantalones de pola, que ya no me cabían en
la mochila.
Claro que ahí hubo ponchado. Y el
@Vikingo estuvo un rato tratando de ajustar los frenos hidráulicos.
Luego al @Idou_Picio se le perdió el celular y tuvo que volver a la
barda para que al final resultara que lo traía en la mochila.
Y la vanguardia quién sabe cómo o
porqué, pero le metió canela y dijeron: allá nos vemos, en el
mirador.
Bájale le decía @SlingShot a
@Pathbird, que ahora era el maquinista. Voy a 17 contestaba. Pus
bájale a 10. Pero enton's @Berraco ponía un cacho de una rola.
Veinte minutos más tarde alguien en la retaguardia decía: venimos a
10.
@PapaOso y los @Biciosos se referían
al mirador que está en Totolapan, pasando la cabañita de los
pulques. Y los de la @DivisiondelSur creyeron que se referían al
primer mirador, de modo que ahí pararon.
El caso es que pasó lo que yo no
quería que pasara: nos quedamos solos @berecue y yo, bajo la luna
llena, por el tramo donde dicen que se aparece un tren fantasma.
No creo en eso, pero me lo contó un
día la señora que vende flores al lado de la cabañita. A veces por
la noche se escucha cómo pasa el tren. Pero no se ve nada.
Hay muros de roca a ambos lados de la
ciclovía. Es un paso estrecho. Cómo los árboles lo cubren por
arriba es frío y húmedo. Algún escultor espontáneo
talló rostros en las rocas.
Ahí, según la señora de las flores,
ha habido muertos de infarto porque escuchan cómo viene el tren y se
mueren del puro susto.
De otro modo hubiera sido romántico
pedalear con la muchachona esta por ahí.
No creo en eso, pero cuando un sombrío
ser se apareció entre las sombras, caminando lento a contraflujo
nuestro, apreté el culito involuntariamente.
Buenas noches, contesté con voz
serena. No hubo respuesta y yo los odié a todos, cabrones, por
dejarme pasar por ahí solito con mi novia.
Pero los odié menos que ella. Tal vez
deberíamos esperar un poco a la retaguardia, le propuse. Ni muerta
me voy a detener aquí, me contestó, y pedaleó como nunca en toda
la rodada.
Lo bueno que no creemos en eso de los
fantasmas.
En el mirador de Totolapan, como estaba
planeado, hicimos una parada más larga.
Para muchos fue demasiado larga: los
que se apuraron un montón y llegaron sudaditos al frío, pues ya
querían seguir porque se congelaban. Por eso yo les decía, no
corran, caray. Vámonos suave. Pensaba, imagínate que se le chinga
la bici al último y tenemos que regresar por él.
Eso nos faltó al planear: quién se
detiene cuando hay un ponchado. Tendría que ser una pequeña
comisión de acompañantes, alguien con radio, y un mecánico, por lo
menos.
A mi la @berecue me tenía sentenciado:
tu te vas conmigo y punto. Ni cómo negarse.
Ella sí que me hizo caso. En el
mirador se puso su chamarrita. Traíamos café. La luna llena sobre
la ciudad fue espectacular.
El plan era merendar ahí, pero nadie
traía en realidad comida.
Cuando llegó el último dimos 5
minutos y a pegarle.
Y lo que pasó fue que al cruzar la
carretera que sube por Santo Tomás, Ajusco, donde suponía que
habría otra tienda para aprovisionarse, no había nada más que un
puesto de tacos.
Y la cosa es que se suponía que unos
compas nos estaban esperando para echarse unas rolas en el cabús
abandonado unos kilómetros más allá de este cruce, así que parte
del grupo se adelantó a esa parada planeada y otra parte, nosotros
entre ellos, evaluamos que el hambre iba a estar cabrona si no
merendábamos ahí. Y teníamos toda la razón.
Los tacos estuvieron deliciosos. Queda
apuntada la esquina en el mapa taquero.
Lo lamento mucho por los que se
adelantaron al cabús y no merendaron.
Salimos de ahí junto con el @blackcat
y la comandanta @Acyre, pero a ellos les palpitaba al unísono el
corazón a un beat distinto que a nosotros y nos abandonaron. ¬ . ¬
Claro que al pasar por el cabús ya no
había nadie. Tampoco se detuvieron en el arco de piedra. Se
siguieron de filo hasta el Sifón.
Y por ahí nos empezó a llover. Tan
suave que no fue necesario sacar los impermeables, pero sí como para
sentir miedo.
Vi el relámpago más brillante que he
visto en mi vida.
Me deslumbró durante algunos segundos.
Frente al Sifón hay una gran planta
eléctrica que supongo atraerá al relámpago. El Sifón es una
construcción metálica en lo alto de una loma: mal lugar para
refugiarse de una tormenta eléctrica.
Pero a algunos, como @Pathbird y
@Vikingo, y otros que no mencionaré, que les da mucho miedo mojarse
y planteaban mejor armar un refugio y esperar a que pasara la lluvia.
Otra parte de la vanguardia se adelantó
hasta el cruce con la carretera federal y reportaban que allá estaba
más fácil refugiarse.
Quedamos de acuerdo y nos movimos.
En el cruce con la federal no había
tiendas. Ya no teníamos más que medio bote de agua.
Chingao.
La parada fue muy corta. Nos seguimos
hasta Parres. A la @berecue le empezó a doler la rodilla y le dio un
calambre. Yo creo que por el frío. De modo que la remolqué un poco
para que no nos volviéramos a quedar solos, y la convencí de
seguirse moviendo para no entumirse.
La luna más grande del año nos hacía
sombras chinas detrás de las densas nubes de lluvia.
Los relámpagos se veían cada vez más
lejos.
Aquí el @Muñequito se desesperó
mucho, porque resultó que @elcostumbre se ponchó, en su bici rodada
700 y no traía cámara, el muy menso, y teníamos que parchar.
Y tenía razón el @Muñequito en que
@elcostumbre es un experto y se le advirtió a todo el mundo que
tenías que ser autosuficiente.
Pero también tenía razón @PapaOso de
que ni modos que lo abandonáramos así en mitad del pinche bosque,
nomás por pendejo. Terminaríamos por quedarnos sin amigos.
Unos lo esperaron, otros se siguieron.
Al final nos juntamos todos en La Cima.
Y ahí @Berecue declaró que era
momento de ponerse las mallas térmicas debajo de sus lycras.
Pero para eso tuvimos que buscar un
apartado rincón.
El paisaje: @Berecue en chones bajo la
luna llena, entre el bosque.

Para ella no fue muy sexy: lloraba de
frío.
Y estuvieron prohibidas las fotos así
que no podrán más que imaginar mi buena suerte.
Yo también me puse mis pants y mi
chamarra. A partir de aquí es bajada y el frío aprieta.
A continuación la zona de asaltos -
¿Qué ladrón podría emboscarse en la madrugada del sábado en el
bosque a ver si pasan ciclistas en bici? Me preguntaban. Y yo
pensaba: un ladrón que tenga feisbuc y sepa desde hace meses que
pasaremos por aquí. Pero no lo dije.
Ni siquiera cuando tuvimos que
detenernos en la parte donde empieza la terracería por una cadena
rota.
Pero otra vez tuve miedo, debo decirlo.
Me lo quité con el anís de la
asturiana. Probé la teoría de @PapaOso que dice que la chela fría
es buena para quitarse el frío. No se me quitó el frío, pero sí
el miedo.
Ahora las nubes se habían ido y la
súper luna jugaba como chango entre las ramas de los árboles.
A nuestro alrededor el bosque que crece
entre la roca volcánica.
En Fierro del Toro, el primer pueblito
ya en el estado de Morelos, nos volvimos a reagrupar. Había dudas en
el camino, pero se resolvieron rápido. Hubo que esperar al
desencadenado.
Cada que nos deteníamos el frío nos
mordía.
Claro que yo me abrazaba de la @Berecue
y a besos nos desentumimos.
Hay un camino ancho paralelo a la
carretera federal pero algunas “y griegas” pueden confundir a la
banda. Muchos expertos, como se saben los distintos caminos, eligen
el suyo. Por ejemplo, @Tronc en su trailer pues se siguió por las
piedritas.
Lo que se me hizo temerario fue que el
@Vikingo y un grupo de gueyes que venían en bicis de ruta ahí
decidieron abandonar la terracería y se subieron a la carretera
federal para cortar camino hasta Tres Marías, lo cual me pareció
suicida y temerario. Pero ni cómo detenerlos.

Además hubo un par de ponchados más,
entre ellos el @BlackCat. Y cada quién por el radio tenía su propia
fiesta, unos que ya le diéramos, otros que no. Yo me confié en la
comandanta @Acyre y hasta que ella me dijo que estaba lista, nos
aventamos por la bajada.
Pero @Berecue no quería ir hasta
adelante. Así que echamos por el frente al @Pathbird. Y luego, uno
por uno, guardando su espacio. El decenso serpenteante sobre la
tierra húmeda es tramposo. ¿Y quién cae en la trampa? @Berecue
resbaló con la raíz de un árbol y al suelo.
Sin consecuencias que lamentar.
En algún momento me preguntó la banda que para donde y cuando ya se habían tirado por una bajada más de 15 llegó @CarlosAbrhm a decirme que qué pendejo, que era para el otro lado, y yo dije, pendejos ellos que me hicieron caso, yo aquí estoy esperando que venga alguien que sabe.
¿Y porqué chingados, le pregunté, si te sabes el camino no estás hasta delante? ¿Mmmm?
Eran más de las 3 cuando llegamos a 3
Marías.
Era muy bonito escuchar cómo la @Acyre
le advertía a su novio de todos los peligros del camino: hay un
bulto de tierra enmedio, y luego una zanja, decía el radio. Más
adelante un cable o algo tirado a la derecha y después un puente de
piedra. Así lo fue guiando como faro en la noche hasta el puente por
donde cruza la autopista.
Esta vez el @Vikingo y un grupito se
despidieron de todos y decidieron continuar el descenso por la
autopista. Temerarios.
No les pasó nada malo. Supe al día
siguiente que todos habían llegado bien.
Ahí se adelantó @Pathbird para
abanderar un cruce muy peligroso, de una vigas de fierro que cruzan
una hondonada y no tienen ninguna señal ni nada.
Poco después lo alcanzamos.
Hubo que cruzar a pie, uno por uno,
pero valió la pena: no hubo heridos.
Luego vino la peor parte del camino, ya
agotados, por la pedracería. ¡Ni cómo remolcar a la @Berecue en
ese camino! Los de la @DivisiondelSur se quedaron atrás porque
estaban cansados de tan lento ritmo y preferían esperar y luego
agarrar vuelo.
Nosotros no podíamos ir más aprisa,
así que nos adelantamos. Ya no fuimos solitos porque éramos muchos
los cansados.
Lo que sí es que la luz como de avión
que me prestó @Pathbird empezó a chafear, yo creo que porque se
estaba quedando sin pilas.
También ahí nos encontramos a la
pobre @Denisse que había venido con engaños. Le dijeron que sí
llegaba con su bici nueva. Descubrió que no importa tanto la bici
como el monito que empuja los pedales. ¡Pobre! Entumida, sin saber
cómo hacer sus cambios, derrapando por todo el camino, toda entumida
de frío, pero asustadísima de ir más despacio porque no quería
quedarse sola.
Le di algunas recomendaciones para
entrar en calor, pero no resultaron. Así que nos bajamos de las
bicis y caminamos el último tramo hacia el gran mirador de La Pera.
Ahí nos juntamos todos. @SlingShot,
quesque muy boyscout, sacó un desodorante en aerosol y valiéndole
madres la ecología encendió un fogata. Lo perdoné porque estuvo
buenísima la fogata, como a las 6 de la mañana, a la hora más fría
de la noche: poco antes del amanecer.
A @SandraGon le explotó una llanta. Yo
creí que no había remedio. De ahí a San José, donde vuelve a
haber camino de asfalto como para tomar un taxi, deben ser como 10
kilómetros. Por lo menos hora y media caminando rapidín.
Otro, que no supe quien fue, se puso un
putazo, que no vi, pero por radio estuvieron pidiendo vendas, pero
claro, como los de la @DivisiondelSur querían venir más rápido...
Total que ya estaba yo bien cansado y
harto de la actitud de todos cuando empezó a amanecer.
El Tepozteco, la luna (en perigeo me
explica @Rbekua) llena (al 98% limita Rogelio). Los farolitos de
Tepoztlán. Un poco más allá la mancha luminosa de Cuernavaca.
La fogata, el trago de café que nos
quedaba, un changüichito que preparamos para este momento, unos
sorbitos de anís de la asturiana, cortesía del cobarde del Dzib que
se rajó hace lo que parece una vida entera.
Se apagaron de un golpe las luces de
Tepoztlán.
Momentos después las de Cuernavaca,
por secciones se apagaron.
El cielo cambió de colores.
El primer rayo de luz le pegó en la
cara a la @Berecue y ya, todo valió la pena por ese paisaje. Doblemente
valió la pena por sus besos sabor anís.
Ya por eso les perdono todo a todos.
Perdono al @Muñequito y a la @Fabis tan sangres que querían dejar a
@elcostumbre, que luego me enteré nos abandonó junto con el
@Vikingo.
Y perdono a los de la @DivisióndelSur
que de pronto dijeron, bueno, estuvo chida la rodada, ahí nos vemos
y se fueron sin esperar a que repararan la llanta de @SandraGon, pero
por otro lado no era necesario: mi buen @CarlosAbrhm se aventó una
sutura de llanta gracias a que el @Prevenidos_Loko traía hilo y
aguja (por eso le dicen así) y el @SlingShot improvisó con unos
cinchos una protección que permitió que @SandraGon rodara hasta la
carretera, donde una prima la iba a rescatar y por eso los perdono y hasta les agradezco, porque me dio
tiempo de ver como le amanecía a la @Berecue en la cara.
Y eso
completó un retrato que se fue tejiendo durante toda la noche: su
cara roja y perlada de sudor, llegando a San Jerónimo, su carita de
espanto con el relámpago más brillante de mi vida, su cara de dolor
por la rodilla hinchada. Su cara de frío, en chones, bajo la luna
llena. La cara de miedo cuando se cayó en la bajada. Su cara de
solidaridad cuando caminamos un ratito al lado de @Denise.
Y sus besos en el amanecer, parecía
que me los guardaba desde hace veinte años.
Nos despedimos en la carretera. Ya no
querían más piedritas. Mi novia, @CarlosAbrhm, su novia y yo nos
seguimos por la terracería. Encontramos el principio del “Camino
de Moctezuma”, el sendero que en teoría conduce a Tepoztlán sin
necesidad de tomar carretera, pero decidimos que era muy arriesgado
intentarlo tan cansados. @CarlosAbrhm encontró unas zarzamoras
deliciosas.
Bajamos muy despacio por la bajada de
San Juan. Hemos de haber llegado al centro como a las 10 de la
mañana. Nos volvimos a encontrar con parte del bici-clan que se
dirigían a un hotel. Pero me sonaba más chido el plan de comer algo
en el mercado y subir al Tepozteco.
La comida: Quesadillas de chapulín,
agua de limón con chía, cecina con aguacate, jugo de mandarina,
tacos acorazados de chile relleno; me dejó tan satisfecho que fue
fácil aceptar el plan que nos proponía @CarlosAbrhm: buscar un
parquecillo solitario y dormir a la sombra de un árbol un rato. El
pago, nos lo advirtió, sería que no podríamos volver a la estación
de autobuses de Tepoz. Demasiada subida. Tendríamos que bajar como
25 kms a Yautepec, pero muy a gusto cambiamos el kilómetro y medio
de subida, por los 25 de bajada.
Y el parquecito resultó ser ni más ni
menos que de centenarios ahuehuetes. Árboles de por lo menos medio
milenio. Dormí cobijados por sueños tan profundos que dan vértigo,
pensando en las generaciones que habrá dormido cobijados por estos
árboles.
La bajada a Yautepec, después del
sueñito, fue sencilla. Ni cuenta se dio la @Berecue cuando cruzó
los 98 kilómetros rodados, ni las 14 horas vagando en bici. Nos sentamos en el camión y lo siguiente que supimos ya estábamos de vuelta en Taxqueña.